Harina refinada o harina integral




david-herrero




¿Sabías que la comida preparada con harina blanca o refinada, no aporta nutrientes benéficos para tu organismo? Este es sólo uno de los malos aspectos de la harina “blanqueada”. Si deseas conocer cuáles son las diferencias entre la harina refinada y la harina integral  y las ventajas o perjuicios de cada una, te invito a que continúes leyendo.

Esta variedad de harina ha sido prácticamente la única utilizada comercialmente hasta hace poco tiempo. La preferencia por ella radica en que, al ser altamente procesada se obtienen un polvo muy fino y de un color blanco puro, por lo que permite elaborar alimentos con texturas más agradables y esponjosas. Pero, aparte de esto, pocos son los beneficios que brinda la harina blanca.


¿Por qué? Por el simple hecho de que no se produce a partir del trigo propiamente dicho, sino únicamente en base a una parte de él, el endoesperma, dejando de lado tanto el salvado como el germen de trigo, que son las partes más nutritivas de este cereal. Como resultado, la harina blanca contiene principalmente almidón (un carbohidrato) y algunas proteínas y vitaminas, así como un contenido energético bastante elevado.

Pero, además de carecer de contenidos nutricionales importantes, la harina blanca es “enriquecida” con distintos tipos de productos para mejorar sus consistencia, durabilidad o sabor, logrando un producto final con pocos rastros naturales y del trigo del que surgió.

Además, el hecho de tratarse de una harina muy digerible hace que el organismo transforme sus carbohidratos en azúcar muy fácilmente, elevando de la misma forma los niveles de glucosa e incrementando el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, de colesterol o sobrepeso.







Harina integral


En cambio, la harina integral utiliza todo el grano para su elaboración, por lo que además de carbohidratos y proteínas, también tiene ricos contenidos en antioxidantes, vitamina B, grasas saludables, minerales y fibra principalmente. Esto permite que la harina integral sea digerida lentamente, acrecentando la sensación de saciedad (lo que es bueno para cuidar el peso) y repercutiendo de menor forma en los niveles de glucosa.


Inclusive, según el análisis de varias investigaciones norteamericanas sobre los beneficios de la harina integral, los granos integrales y sus subproductos tendrían la posibilidad de reducir hasta en un 21% el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares con el solo hecho de consumir 2,5 porciones diarias de granos enteros.

La harina de trigo de grano entero o harina integral, tiene un sabor diferente, más concentrado y natural. También nos aporta vitaminas, proteínas y minerales. Es más nutritiva que la refinada porque no tiene ningún proceso químico de blanqueamiento, por ello es que su color es amarronado, como los cereales que la componen.
A su vez contiene macronutrientes del salvado o del germen de trigo, como por ejemplo proteínas y fibras. Al consumir el grano entero tu cuerpo recibirá selenio, hierro y calcio.


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