DESAYUNOS NUTRITIVOS Y VEGANOS:



Desayuno I:
* Leche vegetal de soja, avena, almendras..
* Frutos secos oleaginosos, mejor crudos: nueces, almendras, avellanas, semillas de sésamo, etc.
* Cereales completos: muesli o bien copos de avena o de trigo o arroz integrales...
* Una o dos frutas de temporada.
* Complementos: miel y germen de trigo.
* Para enriquecerlo más en fibra se puede añadir una cucharada de salvado a la leche.

Desayuno II:
* Un poco de tofu.
* Frutos secos oleaginosos, mejor crudos: nueces, almendras, avellanas, semillas de sésamo, etc.
* Dos cucharadas de café de aceite en pan integral tostado y frotado con tomate y ajo.
* Una o dos frutas de temporada.
* Complementos: miel o azúcar moreno.

Desayuno III:
* Dos cucharadas de trigo integral y cuatro de agua.
* Dos o tres frutas desecadas (pasas, ciruelas pasas, dátiles...).
* Fruta fresca de temporada.
* Frutos secos oleaginosos, mejor crudos: dos o tres nueces o almendras o avellanas o una cucharadita de semillas de sésamo, etc.
* Complementos: miel.

Estos desayunos se preparan de víspera. Se muele el trigo con un molinillo de café, o en un mortero, se remoja con el agua, se cubre con un trapo y se deja así toda una noche para que fermente. Este proceso aumenta su digestibilidad y valor nutritivo. Por otro lado, se pican y se ponen a remojo las frutas desecadas. A la mañana siguiente, se agrega a la crema obtenida del trigo remojado en agua, las frutas desecadas rehidratadas, la fruta fresca rallada y los frutos secos picados.




fuente: orquideasimaginarias.

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PATE DE BERENJENAS

saborgourmet.


Ingredientes

2 berenjenas cocidas ,6 dientes asados o crudos , 20 gramos de pan tostado,
unas ramitas de perejil,  zumo de 1 limón, pimienta negra, sal y aceite .

Poner las berenjenas, los ajos, el llimón, el pan tostado, pimienta , sal y un chorro de aceite en la procesadora o mejor di se hace en un mortero y ya está..
Si la deseas más consistente agrega un poco más de pan tostado, también puedes añadir almendras, avellanas o nueces, le darán un toque delicioso.




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Frutas-y-verduras: congelación.

frutas-y-verduras-6





- La congelación puede mantener la calidad, pero no mejorarla, así que congela siempre alimentos de calidad.
- Para evitar que el aire entre en contacto con la comida, o que se escape la hidratación abre y cierra rápidamente el congelador. Decide antes lo que vas a sacar, porque hay alimentos que pueden secarse o tu congelador formar escarcha.
- Congela los alimentos lo antes que puedas porque así minimizarás el tamaño de los cristales de hielo que se formarán, y así la comida tendrá menos daños.
- Las comidas preparadas tienen que estar poco hechas cuando las vayas a congelar si tras descongelarlas hay que cocinarlas. De esta forma cuando las calientes estarán como recién hechas.
- Mete a congelar sólo la cantidad de comida que se congelará en unas 24 horas (normalmente de 900 a 1350 gramos).
- Si se puede cortar en porciones, congélalo ya cortado, así no tendrás que descongelar la pieza entera cuando quieras coger sólo un trozo.
- Etiqueta la comida para que sepas cuándo la congelaste.

¿Cómo congelar verduras?

La mayoría de las verduras se congelan bastante bien y aguantan varios
meses. Siempre que sea posible congela las más jóvenes y tiernas.
Preparación:
1. Lava las verduras para quitar toda la suciedad
2. Pélalas y límpialas de hojas, tallos y raíces
3. Córtalas en trozos
Blanquear
Algunas verduras contienen enzimas que les hacen perder el color y sabor cuando se congelan. Blanquear las verduras es ponerlas unos segundos en agua hirviendo, y así evitas que actúen esas enzimas.
Para blanquear verduras pon una cacerola con agua hirviendo al lado de un bol de agua helada. Con una espumadera pon unas pocas verduras en el agua hirviendo unos minutos, y después pásalas al agua helada (para que dejen de hacerse). Sécalas y apártalas, y sigue el mismo proceso con el resto.
Los tiempos pueden variar, así que aquí tienes los tiempos de blanqueado que recomiendo para las verduras más comunes:
Espárragos: Lávalos y agrúpalos por tamaños. Corta los tallos duros. Blanquéalos 2-3 minutos.
Judías verdes: Lávalas, corta las puntas, córtalas en trozos si quieres y blanquéalas 2-3 minutos.
Remolacha: La remolacha es mejor cocerla 30 minutos antes de congelarla. Eso sí, congélala cortada en rodajas o en cubos.
Broccoli: Lávalo, quita las hojas, córtalo en trozos y blanquéalo 3 minutos.
Coles de Bruselas: Lávalas, quita las hojas de fuera y blanquéalas de 4 a 5 minutos.
Champiñones y setas: Quita los pies y la tierra, lávalos bien, sécalos con papel de cocina y no es necesario que los blanquees para congelarlos.
Repollo: Lávalo, quita las hojas exteriores, y si la picas o cortas sólo necesita 1 minuto. Las hojas enteras necesitan 3-4 minutos.
Zanahorias: Lávalas, pélalas y corta los extremos. Córtalas como quieras y blanquéalas 2 minutos (si son muy grandes, 5 minutos).
Coliflor: Quita las hojas, divídela en ramilletes y blanquéala 6 minutos con 1 cucharadita de vinagre en el agua.
Mazorca de maíz: Retira todas las hojas e impurezas y blanquéalas 8 minutos. Mete cada una en film transparente o una bolsa de congelación.
Berenjena: lávala, pélala y córtala en rodajas o lonchas gruesas. Blanquéala 4 minutos con 1 cucharada de ácido cítrico o zumo de limón.
Especias: Lávalas, quita las hojas feas y no es necesario blanquearlas excepto la albahaca, que necesita 1 minuto. Congela las especias en una bandeja o en papel de horno.
Una vez tengas todas las verduras blanqueadas y frías, mételas en recipientes de plástico (tupperware) o bolsas de congelación.
Escribe con un rotulador indeleble la fecha en que las congelas. Te duran en el congelador de 3 a 6 meses.
¿Y cómo cocino después  con verduras congeladas?
Pues como con las frescas. No hace falta que las descongeles antes de añadirlas a tus comidas, pero algunas serán más fáciles de manejar si las descongelas primero, como las hojas de col o las espinacas.
Para hervir verduras coongeladas usa 1/2 taza de agua por cada 2 de verduras. También puedes hacerlas al horno, al microondas o al vapor.
¿Cómo congelar frutas?
Dependiendo de la fruta se trata de una forma o de otra, pero debes tener en cuenta siempre que:
- Las moras, fresas y frambuesas hay que congelarlas recién compradas, pero las manzanas, melocotones y ciruelas tendrán que esperar unos días.
- Las frutas pequeñas (como las cerezas) se pueden congelar en bandejas para usarlas después en ensaladas, bebidas y aliños.
- La mayoría de las frutas aguantan congeladas de 8 a 12 meses. Los cítricos y los zumos sólo de 4 a 6 meses.


¿Qué cosas no se deben congelar?

- Veganesa (mayonesa sin huevo): no congela bien y se suele cortar, quedándose todo el líquido separado.
- Puddings, natillas y cremas: no se congelan nada bien, es mejor que las prepares cuando las vayas a comer.


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SOPA DE AJO Y CEBOLLA PARA ADELGAZAR




Si deseas eliminar grasa tienes que consumir la sopa de ajo y cebolla y que es muy especial para porque tiene efectos adelgazantes y además cuenta con efectos depurativos gracias a que la cebolla y el ajo tienen principios químicos que son beneficiosos para desintoxicar el organismo de una forma saludable.

Consumiendo esta magnífica sopa no solo evitaras la acumulación de líquidos en tu organismo sino que también podrás quemar una gran cantidad de grasa y lo cual te permitirá perder peso de manera eficaz y saludable.

Para que puedes adelgazar con mayor facilidad te recomiendo que consumas la sopa de ajo y cebolla antes de cada comido y en ayunas para aprovechar mejor sus efectos depurativos y de esta manera podrás reducir las calorías que brindan los otros alimentos.

Para preparar la Sopa de Ajo y Cebolla para Adelgazar necesitas lo siguiente.

Ingredientes:
-2 cebollas
-5 dientes de ajo
-agua al gusto
-Unas 3 varas de apio y ramito de perejil
- Poquito de sal de mar al gusto y pimienta
Como Prepararlo:
Primeramente clocamos a hervir el caldo en una olla bien limpia. De preferencia que no tenga sal, ya que la función de esta sopa será depurar y evitar la acumulación de líquidos. Luego agrega las cebollas previamente cortadas en pequeños trozos y los ajos sin cascara. Finalmente agrega el apio y el perejil. Una vez que tengas todos los ingredientes en la olla deja en el fugo por un tiempo de 30 minutos.
Una vez pasado los 30 minutos estará todo listo y lo único que tendrás que hacer es pasar la sopa por la batidora hasta obtenerte una preparación uniforme ya estará lista para consumirlo. Para ello tienes que dividirlo en tres porciones para que una lo consumas en ayunas y las otras antes de cada comida.
De este modo no solo te sentirás más satisfecho y podrás ahorrar calorías, sino que también podrás estarás consumiendo nutrientes muy buenos para tu salud.
Para eliminar el olor a ajo del cuerpo, consume agua de limón endulzada con miel y una cucharadita de bicarbonato para neutralizar olores y el estar "repitiendo" la sopita en caso de que no tengas costumbre de consumir esta maravilla.
Puedes aprovechar los fines de semana que te quedas en casa y no vas a la oficina....no solo le darás combate a la grasa sino también estarás recuperando tu salud...Intenta comer el resto de tus alimentos con tendencia alcalina, evita la carne y las bebidas light.
-Propiedades del ajo
El secreto del ajo es el llamado aceite volátil que produce el olor y las propiedades antisépticas. La alicina es el compuesto antibacteriano oloroso del ajo que se desprende cuando se lo corta.
Si se destruye el aroma (al cocinarlo) deja de ser antibacteriano. Al cocinarlo el ajo pierde el 90% de su capacidad microbicida y medicinal.
En Rusia se lo conoce al ajo como la penicilina rusa, y desde la antigüedad se lo recomienda por sus propiedades curativas y por su poder antioxidante.
Contiene vitaminas A, B, C, D, sodio, azufre, yodo, calcio, fósforo, hierro, potasio, alicina, agua, proteínas, vitaminas, oligoelementos.
El ajo crudo es un gran desinfectante, microbicida, un tonificador de la glándula pituitaria y de gran eficacia para la secreción de las glándulas parótidas y sublinguales como de las glándulas de secreción gástrica.
El ajo crudo estimula la digestión, combate la falta de apetito, ayuda a curar las inflamaciones del intestino, diarreas, colitis, fiebres intestinales, putrefacciones y fermentaciones del intestino.
Mata los pequeños parásitos intestinales. El olor sirve de repelente de serpientes y escorpiones. Es útil en caso de mordedura de serpiente, mata liendres y piojos.
Normaliza la presión arterial alta, dilata las arterias, mejora la circulación, fortalece el corazón y tiene acción benéfica en la diabetes, estimula el sistema inmunológico.
Facilita la formación de glóbulos rojos en la sangre, por esto se recomienda contra la anemia.

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COMO COCINAR LOS VEGETALES PARA CONSERVAR SUS NUTRIENTES.





Cómo cocinar las verduras

A la hora de cocinar las verduras, tenemos varias opciones. Una de ellas es no cocinarlas en absoluto. Esta opción es la más eficiente en cuanto a contenido de nutrientes, puesto que cualquier forma de calor alterará la cantidad de vitaminas y minerales. Las verduras crudas son muy nutritivas y puedes comerlas, por ejemplo, en los batidos del desayuno o en ricas ensaladas . Sin embargo, conviene no abusar de vegetales crudos, ya que la cocción favorece su metabolismo y ayuda en el proceso digestivo.
Otra opción es cocerlas en agua. Si nos decidimos por esta alternativa, debemos tener en cuenta que lo mejor es hacerlo con poca cantidad de líquido y procurando consumirlo también, ya que parte de sus nutrientes se quedan en el agua. Podemos utilizar el agua para hacer una sopa o mezclar todos los ingredientes y preparar un rico puré.
La última opción y más saludable es cocinarlas al vapor. De esta manera conservan casi todas sus propiedades y conseguiremos una textura más consistente y un sabor más fresco. Cuando están cocinadas al vapor, las verduras mantienen un verde intenso y una apariencia irresistible.






Cuánto tiempo hay que cocinar las verduras

Los vegetales crudos contienen mayor cantidad de nutrientes, pero el esfuerzo digestivo que debemos hacer es mayor para metabolizarlos. ¿Cuál es entonces el sistema ideal? Pues cocinarlas para favorecer la asimilación de nutrientes, pero durante poco tiempo, para mantener mayor número de vitaminas y minerales.
 Tanto al vapor como cocidas con agua, la mejor forma de mantener intactas las propiedades de las verduras es:
      • Mantener el fuego al mínimo durante toda la cocción.
      • Cocer durante muy poco tiempo.
      • Comer inmediatamente después de haberlas cocinado.
Cuando la verdura está ligeramente hecha, mantiene una textura crujiente exquisita. Por alguna razón, nos hemos acostumbrado a comer la verdura blanda y demasiado cocinada pero es preferible mantenerla al dente. Esa textura firme y su color verde intenso nos van a proporcionar un verdadero placer culinario.
También debemos aliñarla con poca sal y aceite de oliva. Es la mejor forma de degustar el sabor y la textura y la manera más saludable de asimilar todos los nutrientes, sin sobrecargar al organismo con salsas pesadas que no aportan otra cosa que grasas saturadas.
Un buen consejo es incorporar verduras o vegetales a todas las comidas del día. En el desayuno podemos combinarlas con frutas; en la comida con cereales; y como cena no hay plato más saludable que un combinado de verdura con un poco de hidratos de carbono.


Al hervir los vegetales, gran parte de las vitaminas quedan en el agua de cocción por lo que la mejor manera de que los vegetales conserven sus nutrientes es cocinarlos al vapor.




Un estudio reveló que hervir el brócoli o cocinarlo en el microondas destruye sus propiedades anticancerígenas.

“Lo que comemos o no comemos, tiene enormes repercusiones en nuestro nivel de energía, equilibrio celular, en los procesos digestivos y de eliminación, en nuestro estado emocional, claridad mental, apariencia física, y tanto más. Somos en gran parte lo que comemos”, explica Belén Dussaubat, educadora y practicante de alimentación consciente, especializada en alimentación viva o crudivegana 

Para ella, el hallazgo realizado por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y dado a conocer en el Instituto Americano para la Conferencia Anual de Investigación de Investigación del Cáncer, le hace sentido, porque muestra el valor que tiene comer alimentos altos en enzimas y el cuidado que se debe tener en su preparación y consumo. 

“No es lo mismo comer una fuente de vegetales crudos, vivos, llenos de energía, que la misma fuente de vegetales cocidos o sobre cocidos, fritos, llenos de salsas y aditivos químicos. La primera nos nutre y alcaliniza, mientras la segunda, probablemente nos desnutra y acidifique”, sostiene la especialista.

En ese sentido, el estudio universitario es una comprobación científica de que la cocción al vapor del brócoli, durante sólo tres o cuatro y hasta 5 minutos es la más recomendable.

Esto, porque al vapor y al adquirir un color verde brillante puede mejorar sus compuestos que combaten el cáncer.

“El brócoli es una excelente fuente de sulforafano, un compuesto vegetal de origen natural que ha demostrado tener un efecto protector contra el cáncer. Pero necesita la enzima mirosinasa para formar sulforafano, por lo que si la mirosinasa se destruye, el sulforafano no puede formarse”, detalló la doctora e investigadora, Elizabeth Jeffery a cargo del estudio en Illinois. 

También investigaron que exponerlo al microondas, aunque sea por un minuto, también se destruye la mayor parte de su mirosinasa. Lo bueno, es que indicaron que si el brocóli es hervido o cocinando en el microondas puede aún producir sulforafano, sólo si se acompaña con otros alimentos crudos que contengan mirosinasa.

La idea es fomentar que los compuestos bioactivos protectores del cáncer lleguen al sistema digestivo y el cuerpo los pueda utilizar. “Mostaza, rábano, rúcula, wasabi y otras verduras crucíferas crudas, como col, contienen mirosinasa, y hemos visto que esto puede restaurar la formación de sulforafano ", dijo la doctora. 

Ahora, también evidenciaron que la preciada enzima de brócoli y de varias verduras se perderá al volver a calentar la comida en el microondas o en una olla. 

Cómo comerlos

“Hoy sabemos que al ser sometidos a altas temperaturas, los alimentos empiezan a perder nutrientes como sus vitaminas y antioxidantes y algunos pueden volverse tóxicos, como ciertas grasas y proteínas. También sus enzimas se destruyen sobre los 40-45 °C, y mientras más tiempo se expone un alimento al calor intenso, más desnaturalizado queda”, enseña Belén Dussaubat. 

Por eso, opina, que las dietas altas en alimentos cocidos, procesados o refinados son muy carentes en enzimas, y esto trae como consecuencia un envejecimiento acelerado de nuestras células, y un deterioro de la armonía corporal y emocional. 

En cambio, explica, que comer vegetales crudos generalmente otorgarían un dieta alcalina, con efectos positivos en el PH de nuestra sangre. De todas maneras, la especialista en alimentación Dussaubat agrega que ciertos alimentos por contener nutrientes que nuestro cuerpo no puede asimilar correctamente, pueden requerir cocción. Ese es el caso del almidón presente en cereales y legumbres, así como las papas y otros tubérculos. 

Sin embargo, enumera que algunos granos como lentejas, quínoa y trigo, pueden hidratarse y germinarse, transformando su composición nutricional y volviéndose digerible en forma de brotes. 

Por ejemplo, de lentejas, quínoa y potenciando su nivel de proteína asimilable y energía vital, pero sin ser cocidos. Ahora, dependiendo de cuánto tiempo, a qué temperatura y qué tipo de cocción sufra el alimento perderá más o menos nutrientes. 

“No necesariamente va a morir todo lo que el alimento contiene. Sino, la humanidad no habría sobrevivido los últimos siglos, comiendo casi todo cocido, y procesado”, afirma. Lo que si quedan, a su juicio, son sus azúcares. Pero, la mayoría de las vitaminas A,C, D y B y antioxidantes parecen ser los que más rápido se destruyen.

Los minerales se cree que no desaparecen, pero sí que son liberados al agua de cocción del vegetal, de ahí surge la recomendación de beber esa agua y nunca botarla. 

Tiempos de cocción

Marcela Cosentino, nutricionista de Clínica Santa María y Belén Dussaubat, especialista en Alimentación Viva, entregan prácticas recomendaciones para sacar al máximo el potencial energético y nutritivo a verduras y legumbres, donde lo principal es no usar ni sal ni bicarbonato, poca agua, ollas destapadas, pedazos grandes. 

Y sobre todo, preferir las verduras “al dente”. 

Acelgas: Crudas y en batidos con frutas. Cocinarla en dos partes. Las hojas de manera similar a las espinacas 1 minuto. El tallo o penca, saltear, rellenar y rebozar. Si las pencas se dejan enfriar, se pueden consumir como un ingrediente más de las ensaladas.

Berenjenas: Se cree necesario cocinarla, para liberar ciertas toxinas propias de su familia, las solanaceas. Cocinarlos al horno de preferencia máximo 10 minutos. 

Beterraga: Se puede comer cruda, al rallarla en ensaladas, o en sopas. Por contener almidón, se recomienda cocida, a fuego bajo. Máximo 30 minutos.

Brocoli: Al vapor por 4 a 5 minutos. O también se puede cocinar al fuego directo, sin agua ni aceite ni sal, por 3 a 4 minutos. 

Espinacas: Crudas y en batidos con frutas. O cocinarla por 1 minuto. Dejar hervir el agua en un recipiente, agregar la espinaca, sin tapar, retirar del fuego y colar. Al igual que las acelgas, consumir el caldo de cocción o utilizarlo en otras preparaciones culinarias y comerlas máximo 2 días después de la compra. 

Papas: No se deben refrigerar. Las temperaturas frías convierten los carbohidratos en azúcar, dándoles a las papas un sabor dulce no característico. Las papas que están arrugadas, suaves, con brotes grandes no deben consumirse. Consumir cocidas. Hervidas sin piel máximo 10 minutos después que hierve el agua y siempre que sean de tamaños similares. Al horno quedan más sabrosas y su tiempo de cocción es similar. 

Zapallo: Cocinarlo como a una papa. Puede ser en agua, o al horno. Es un alimento almidonado, por lo que probarlo y cuando se sienta sabor dulce, retirarlo del fuego. Máximo 10 minutos.

Zapallito italiano: Comerlo crudo, rallarlo en ensaladas, como tallarines crudiveganos, como ingrediente en sopas crudas y salsas de aderezos. 

Legumbres: Remojar 12 horas antes con agua lo más pura posible sin añadirle sal ni bicarbonato. La cocción no necesariamente debe hacerse en ollas a presión o con cerrado hermético, aunque suelen ser buenas para acortar el tiempo de cocción y conservar las propiedades nutritivas. Se debe añadir sal en el último momento para evitar que las pieles se endurezcan. 

Lentejas: Lo ideal es comer brotes de lentejas, para aprovechar su alto aporte protéico. Se activa, al dejarlas remojando en agua fresca por al menos 12 horas. Luego en un colador se dejan hasta brotar y se riegan 2 veces al día. 

Garbanzos: Se pueden comer activados o en brote. Si se van a cocinar, evitar que queden flácidos, y que mantengan cierta rigidez. 

Porotos: Cocinarlos de la misma forma que los garbanzos, evitando perder toda su rigidez.


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Ocho Mentiras Sobre los Alimentos Saludables

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1.Los alimentos integrales adelgazan
Muchos creen que “integral” es lo mismo que “dietético”. Grave error. Las harinas y cereales integrales cuentan con prácticamente las mismas calorías que los productos refinados. Sí se podrá decir que son más sanos por su alto contenido en minerales y fibras, y que ayudan a eliminar toxinas con más facilidad. Pero de ninguna manera adelgazan.
2. Las ensaladas de los fast food son la “opción saludable”
Nunca falta el que entra en un local de comida rápida y, en vez de pedir una hamburguesa , elige la ensalada porque es la “opción sana”. Una reciente investigación sobre las ensaladas que se venden en las cadenas de fast food determinó que estos productos están excedidos de sal y grasas.
3. Los productos 0% grasa son sanos
Es muy común que uno se sienta habilitado para devorar sin culpas toda clase de alimentos “0% grasa” (fat free en inglés). Mucha gente los consume porque piensa que, mágicamente, perderá peso. El problema es que, al quitar la grasa, gran parte del sabor original de estos productos es removido, lo cual obliga a los fabricantes a agregar azúcar y toda clase de químicos de origen dudoso. Por eso, los alimentos 0% grasa pueden ser peores que los comunes.
4. Las galletitas son mejores que el pan
Más mitos que se derrumban. Y una buena noticia para los amantes incondicionales del pan: las galletitas tienen muchas más calorías (420 en 100 gramos) que el pan (280 en 100 gramos) y también más grasa. Si nos gusta comer con pan, no dudemos en pedir que nos rellenen la panera.
5. Los limones aportan vitamina C y no tienen azúcar
Es cierto que los limones aportan vitamina C, pero también es verdad que otras frutas tienen las mismas propiedades y son deliciosas. Tomen nota: un kilo de fresas tiene más Vitamina C que un kilo de limones y, aunque no lo crean, tiene menos azúcar. Por eso, basta ya de sacrificarse tomando jugo de limón para evitar gripas y resfriados, creyendo que eso nos hará todopoderosos. Las fresas cuentan con las mismas propiedades vitamínicas y son definitivamente más ricas.
6. Las barritas de cereal hacen bien
En los últimos años se multiplicó la variedad de barritas de cereal en las misceláneas. Muchos deportistas las consumen como complemento proteico. Lo que no todos saben es que estos cereales, mezclados con frutas y chocolate, pueden tener hasta el doble de azúcar que algunas golosinas convencionales. Hay que estar atento.
7. Las espinacas dan fuerza
Popeye sacaba unos músculos tremendos cada vez que comía su lata de espinacas. Y es cierto que esta verdura tiene hierro, pero no tanto como las lentejas. Además, las espinacas tienen sustancias laxantes y quelantes que hacen más difícil la absorción del hierro por parte del cuerpo humano.
8. Las zanahorias agudizan la visión
Comer zanahorias cual Bugs Bunny no nos salvará de usar lentes si realmente tenemos problemas de visión. Los betacarotenos que contiene esta verdura son precursores de la vitamina A, imprescindible para la fabricación del pigmento rodopsina, que mejora la agudeza visual en ambientes con malas condiciones de luz. Es decir: no por comer zanahorias vamos a tener la vista de un lince; a lo sumo veremos un poquitito mejor si está oscuro.




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