CADA COMIDA TIENE SU VERDURA Y SU VARIEDAD ADECUADA

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Cebolla blanca (dulce). La más dulce de todas las variedades de cebollas. Usada principalmente en forma fresca para las ensaladas. La cebolla blanca es ampliamente utilizada en la cocina mexicana para hacer salsas y platos calientes. La principal desventaja de la cebolla blanca es su corta vida útil. 

Cebolla amarilla. Es el tipo de cebolla más popular, adecuada para freír, hornear, cocinar el primer y el segundo plato, así como hacer la caramelización, ya que contiene una gran cantidad de azúcar. Sin embargo, para las ensaladas, es mejor usar otras variedades de cebollas, ya que el aroma fuerte de la amarilla puede opacar todos los demás sabores. Es la cebolla que los franceses eligen para su famosa sopa de cebolla. 

Cebolla morada. De todas las variedades, es la que menos tiempo se puede guardar. Muchas veces se usa en forma cruda, ya que cuando se expone al calor, se torna gris. Es ideal para los sándwiches, las pizzas y las salsas livianas, ya que tiene menos amargor que la amarilla y se ve más bonita.
 
Echalote. A diferencia de las demás cebollas, incluso las variedades más “blandas”, el echalote está completamente desprovisto de amargura por lo que, cocido, muchas veces se sirve como guarnición. En general, el echalote es universal, se usa en cualquier forma: frito, hervido, marinado y, en China, hasta se usa para hacer snacks. 

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Colinabo. Traducida del alemán, la palabra “colinabo” significa colirrábano. A diferencia de otros tipos de repollo, del colinabo también se consume el tallo, que crece hasta una forma esférica. Contiene mucha vitamina C, más que las naranjas y los limones, y su sabor se asemeja al de una col repollo, pero sin el amargor característico. El colinabo se puede cocinar de cualquier manera, pero sabe mejor en forma cruda.

Coles de Bruselas. Las pequeñas coles de Bruselas se pueden cocinar de varias maneras, desde blanquearlas hasta hornearlas. A pesar de la similitud externa con la col blanca, el de Bruselas tiene sabor a nuez, ligeramente amargo. Si no fueron cortadas del tallo, se pueden almacenar en el compartimiento de verduras del refrigerador; si fueron cortadas, es mejor congelarlas. Este tipo de col contiene una gran cantidad de vitaminas B, así como vitaminas PP, C y sales minerales.

Col morada.A diferencia de su pariente de “cara pálida”, la col morada se puede almacenar a largo plazo. Además, tiene 10 veces más vitamina A y 2 veces más hierro. Este tipo de col se usa principalmente en forma fresca, ya que con una cocción incorrecta adquiere un desagradable tinte azulado. Sin embargo, en la cocina alemana, el estofado de col morada se sirve como guarnición para muchos platos.

Coliflor. La variedad de coles que más fácil se asimila por el cuerpo humano. Además, contiene más sustancias útiles que otras variedades de esta planta, lo que la convierte en un alimento ideal para la dieta de los niños. Este tipo de col se puede someter a cualquier tratamiento térmico, sin embargo, para conservar el máximo de sus propiedades útiles, es mejor elegir el escaldado.

Brócoli. El brócoli es el campeón entre sus “hermanos” en términos de la cantidad de vitamina A. Para conservar sus sustancias útiles, necesita ser congelado, pero el congelado por segunda vez pierde todas las propiedades benéficas. El brócoli se consume crudo y blanqueado.

Col de Saboya. Se diferencia por la forma inusual de sus hojas que no tienen venas gruesas, y también contiene más cantidad de sustancias benéficas. Esta col se puede hervir, freír y estofar, o sea, se puede usar en todos los platos en los que estamos acostumbrados a ver la col blanca de siempre. Al elegirla, hay que prestar atención a la forma: cuanto más redonda sea,mejor.  
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Papas para freír y hornear. Para la preparación de papas fritas, papas rústicas y papas al horno, son mejores las variedades con contenido de almidón medio y alto: 15% y más. Se distinguen por la piel blanca, amarilla o marrón, y pulpa cuyo color varía de blanco a amarillo.
 
Papas para ensaladas. Para la preparación de ensaladas y platos en los que la papa debe mantener la forma, hay que utilizar papas jóvenes de cualquier tipo, ya que contiene poco almidón. En cuanto a las papas “normales”, elige variedades con piel rojiza y carne de color similar a la cera. El contenido de almidón de este tipo de papa usualmente varía de 10 % a 15%. 

Puré de papas. Las papas ideales para hacer un puré delicioso son las que contienen una gran cantidad de almidón: 20% o más. Este tipo de variedades generalmente tienen piel blanca o marrón y pulpa muy clara, casi blanca. Las mismas papas se pueden usar para las sopas puré, por ejemplo, la de guisantes o la de calabazas. 
Consejo. Para determinar la cantidad de almidón de las papas, debes cortar el tubérculo por la mitad, frotar las mitades una contra otra y soltar una de ellas. Si la mitad suelta se cae, entonces la papa tiene poco almidón, y si permanece en su lugar, es un producto con un alto contenido de almidón. 



Pimiento búlgaro (dulce) 
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El pimiento verde es solo uno rojo inmaduro. A pesar de tener menos cantidad de sustancias benéficas que sus “hermanos mayores”, tiene mucha vitamina C, medio pimiento es suficiente para que el cuerpo reciba su norma diaria. El sabor del pimiento verde es más amargo que el del amarillo y rojo por su falta de madurez

Pimiento amarillo y naranja. Esos colores son solo diferentes períodos de la maduración media del pimiento. Sin embargo, el pimiento naranja es un poco más dulce que el amarillo y tiene más vitaminas, ya que se acerca más a su madurez plena.

Pimiento rojo es el más caro de todos porque llegó a la madurez plena. El pimiento rojo contiene cantidades muy altas de vitamina A y betacaroteno. La vitamina C es dos veces más alta que en el pimiento verde. Además, se caracteriza por un sabor más dulce que los verdes y amarillos, de nuevo, gracias a la madurez. 
 
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