EL HOMBRE Y LA NATURALEZA




El hombre y la naturaleza se encuentran indisolublemente ligados e interrelacionados por un destino común.
Las fuerzas de la naturaleza operan unidas para servir al hombre: el sol, la tierra, el viento, la lluvia, todos cooperan en la producción de su alimento. 
El hombre guía a la naturaleza, aún cuando habitualmente ignore este hecho. 
Las inundaciones, los tornados, los terremotos y todas las demás calamidades naturales son el producto de los multitudinarios pensamientos errados de la humanidad. Cada flor a la vera del camino es una expresión de la sonrisa de algún hombre; cada mosquito es la encarnación del lenguaje mordaz de algún otro. 
Cuando el amo creación duerme su sirvienta, la Naturaleza, se rebela y se torna indomable; mientras más espiritualmente despierto se vuelve el hombre más fácilmente podrá controlar la naturaleza.
La mayoría de los seres humanos consideran el curso de los acontecimientos como algo natural e inevitable. 
Desconocen por cierto cuál radicales son los cambios que pueden operar mediante el uso de la oración.

Del libro “Máximas de Paramahansa Yogananda"

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